Cuando andas por la calle eres presa de la sociedad que ejerce sobre ti la presión más grande jamás existente: tratas de estar guapa y sigues los cánones de la belleza, enseñando muslos y enseñando tetas, con gafas de aviador y el pelo liso hasta la mitad de la espalda. Te sientes guapa porque alguien, en algún momento, disparó la bomba de esa moda, de la misma forma que te sentirías tremendamente ridícula llevando algo a la moda de los 80.
Las luces de neón sobre tu cabeza, en un guirigay inmenso de publicidad absorbente que trata de pintarte la vida de una manera ideal, que caigas en la trampa.
Te manipulan, una y otra vez, solo eres lo que un puñado de personas quieren que seas, solo vistes como un puñado de personas han decidido que vas a vestir.
Te sientes increíblemente guay y provocativa con esa ropa tan "genial", pero lo que realmente pasa es que eres un títere que viste como millones de otros títeres, que no te atreves a llevar lo que realmente te gusta, aunque jamás lo hayas visto, porque temes quedar de excluida de esta mierda de sociedad.
Te vas a un botellón, el desmadre, el alcohol zumbando en tu cabeza, la boca seca, miles de fotos horribles, te enrollas con un tío que ni conoces, acabas hecha un desastre. En el fondo lo odias, pero... ¿y qué? Has quedado bien, estás por encima de los demás. Todo lo que no sea eso ha dejado de importar.
Sonríes encantado porque tienes seiscientos amigos en Tuenti, y lo que pasa realmente es que sus vidas y sus fotos, así como sus comentarios ("Sales wapísssima, tqq") te importan poco menos que una mierda, porque sus nombres en tu lista de amigos solo están ahí como en una exposición, solo sirven para que los demás los miren y te admiren. Y cuando lo pienses, verás que las personas que te interesan de verdad en tu Tuenti se pueden contar con los dedos de las manos. Y a los demás seiscientos, que les manden a la mierda.
No podrás admitir que la persona de la que estás enamorado te gusta por su sonrisa, por sus mejillas sonrosadas, por su hablar dulce o por ser diferente. Y si alguien te lo dice, no tendrás más remedio que reírte de él. Para quedar bien.
En definitiva, has acabado siendo algo que realmente no eres, un monstruo sin corazón ni cordura, una bestia reducida a instintos que no es capaz de admirar la belleza de un pétalo perdido en el viento, de un vestido de mariposas que vuele cuando la brisa decida hacerlo revolotear en torno a tu cintura. De apreciar lo que no está publicitado, ni promocionado, de la buena música olvidada y sepultada en una marea de publicidad y modernidad sin fin.
Siento decirlo, aunque ya deberías haberte dado cuenta, pero todos nosotros somos (unos más que otros) y TÚ también, unos niñatos ridículos, caprichosos y mimados.
Totalmente RIDÍCULO.
6 comentarios:
te comprendemos mercedes
se parece a lo que dice alfredo perez-reverte en el semanal, hablas como el^^
en serio?? gracias!!
es arturo perez-reverte jajaj
ah si! me he equivocado, me voy a suicidar!
jajajajajaja no hará falta :D
Publicar un comentario