lunes, 9 de julio de 2012

No sois damas en apuros

No sois damas en apuros. No sois princesas rubias de hipnóticos ojos azules y vestidos de seda. No sois poseedores de el secreto de la humanidad, no sois los aguerridos príncipes de una hermosa ciudad que hay que salvar de las llamas de la guerra.

No sois hadas de alas delicadas, de cabellos volátiles y de cuerpos de dos pulgadas. No vivís en el País de las Maravillas, ni sois ángeles victoriosos, ni vuestras manos desprenden magia cuando rozan las flores...

No sois magos poderosos, de barbas blancas o inmadura juventud. No os batís con dragones de escamas doradas, que protegen tesoros tan antiguos como el mundo. 

Rubíes escarlatas que se desvanecen cuando piensas en ellos. 

Tampoco sois estudiantes de vidas perfectas, con amigos perfectos y una familia perfecta. No tenéis la perfección que se necesita para vuestra felicidad, no tenéis el cariño ni todo el amor que todos anheláis.

No sois personas de mentalidad estable, porque caéis una y otra vez en los altibajos del destino, deprimidos por un destino incierto y una indómita cantidad de problemas difícil de despejar de vuestro camino. 

No sois lo que deseáis, porque vuestros deseos se elevan al cielo y vuestro cielo está muy lejos. 

Vuestro ideal de vida queda drásticamente empañado una y otra vez por los nimios y aberrantes detalles. Los detalles que ora sí y ora también te machacan el alma, porque quiebran levemente pero sin descanso la vida que siempre has deseado tener. 


No sois perfectos, pero lo intentáis y al no conseguirlo, es eso lo que os carcome las entrañas. 

Sois y soy yo también, somos todos nosotros lo que no somos. 

No somos perfectos, no lo somos, no vivimos entre sedas blancas ni palacios de marfil. Siempre habrá algo que distraiga nuestra dicha. 

Somos personas, somos imperfectos, somos almas en pena encerradas en una envoltura de hierro que como una jaula nos aprisiona.

Pero somos humanos y lo intentamos, sí. Intentamos escapar de nuestra envoltura, con empeño y voluntad, y lo demostramos con frustada irritación cuando una y otra fallamos en nuestro empeño. 

Es lo horrible y crudamente hermoso de ser humano.





1 comentario:

pucelano13 dijo...

Es complicado escribir una entrada con palabras dolorosas y hacer que, sin embargo, el lector se vaya con una sonrisa. Y, sin embargo, lo has hecho.

Dejadme ser imperfecto. Aunque a veces me duela. Quiero poder superarme día a día.