viernes, 27 de abril de 2012

Carta al chico de los ojos marrones

Estimado chico de ojos marrones:

Perdido entre el polvo de la calle, no me dejaste seguir en ella. Andando entre los coches, las llantas oxidadas y los adoquines ardiendo con el sol de la tarde, volaste hacia la calle que tuerce a tu izquierda y yo anclada en el pasado de la calle de atrás.

Mordiendo las carteleras desconchadas en las fachadas, acariciando el graffiti descuidado sobre la pintura de las casas, corriendo como el viento y buscando tus huellas entre las basuras que pueblan el suelo. Buscando tus ojos en el horizonte que no existe, porque ha sido eclipsado por una farola de descomunales proporciones que ha decidido ser la barrera entre sus ojos y los míos.

Perdido entre los lloros de la gente sin escrúpulos, hecho escapar tu sonrisa con las otras falsas y usuales, abrigado en una certeza insana... vas a ser el ser más querido entre las olas, el más ansiado bajo la lluvia, los ojos más profundos donde nadar hasta tu alma.

El marrón de las hojas trituradas bajo los pies sin corazón, el chocolate caliente de las noches de invierno frente a la chimenea, de crepitante fuego saltando una y otra vez sobre mi espíritu henchido de sueños. Y las miles de imágenes que ruedan alborotando sin sentido, incoherentemente, una y otra vez, girando en continuo e incesante movimiento como la atracción de una feria en pleno hervor de los gritos de la gente.

Las luces que pueblan mi corazón no son otras que los temblores agitados que surgen sin control.

Busco tu mirada en los pasillos mientras ando, y no encuentro sino risas que no surgen de tus labios.




Adiós, chico de los ojos marrones...


(Aún busco tus huellas entre la basura de las calles...)







2 comentarios:

SINA dijo...

M ENCANTA COMO ESCRIBES

Casiopea dijo...

gracias :D