(Extracto)
Cada vez que cierro los ojos o evado mi consciencia perdiendo el mirar, veo la misma imagen. Cada vez que mi pensar se adormece, me asalta la misma figura inconsciente, furtiva, afectuosa. Y cada vez que eso ocurre yo caigo de nuevo en el vano suspirar de los corazones inermes.
Cada vez que cierro los ojos o evado mi consciencia perdiendo el mirar, veo la misma imagen. Cada vez que mi pensar se adormece, me asalta la misma figura inconsciente, furtiva, afectuosa. Y cada vez que eso ocurre yo caigo de nuevo en el vano suspirar de los corazones inermes.
No es más que la imagen de un rostro, como cualquier otro, (nariz, boca, ojos, mejillas, frente esculpida en tersa piel de porcelana), o de unas manos con dedos como juncos del río, pero más blancos, más poéticos si cabe.
No es más que la imagen de una figura que danza, como las olas de la mar (como Hemingway decía, usamos el femenino cuando la amamos), que se mueve al ritmo pegadizo de la música intensa a la que le adjudicas escenas sin pensarlo apenas. Como un instinto surgido de la vocación que te arde en las entrañas.
No es más que una imagen que fluye como luz en mis pensamientos más nimios, una obsesión decadente que me acompaña en mis más perversas conjeturas. Y me sostiene en vilo con su sonrisa abierta y franca, o con su impulsividad ciega y arrolladora, que me consume placenteramente sin apenas resistencia.
No podría dejar de mirar ni aunque quisiera. No tengo más remedio que volver mi rostro hacia esa imagen una y otra vez, guardando cuidado de no resultar evidente mi curiosidad insaciable de conocer cada pliegue de su faz. No soy dueña de mis actos cuando caigo presa de los colores que componen su mirada. La expresión de su rostro muda y torna a cada instante, y todo yo y mis temblores estamos demasiado atentos a cada una de sus modificaciones como para dejar de mirar.
Pudiendo haber en mi mente otras imágenes más hermosas, las desprecio todas.
Estando de lleno en el más bello de los paisajes o encerrada en una habitación repleta del más cautivador arte, no podría dejar de mirarte.
"Your face is like a melody"
Pudiendo haber en mi mente otras imágenes más hermosas, las desprecio todas.
Estando de lleno en el más bello de los paisajes o encerrada en una habitación repleta del más cautivador arte, no podría dejar de mirarte.
"Your face is like a melody"
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