Solo me recomendáis caminos ya
trazados, esperanzas ya marchitas mucho antes de mi llegada. Siento como si
todos mis deseos ya hubieran sido antes suspirados por otros, como si todos mis
anhelos ya hubieran sido sopesados e intentados, como si mi vida
fuera una mezcla de otras vidas ya de por sí revueltas anteriormente, como si
mi existencia tuviera otras paralelas similares y tan infructuosas como la mía,
como si mis ambiciones no fueran más que un relevo muy manoseado, una herencia
menguante cuyo principal propietario se halla ya perdido en el polvo de los
milenios.
Solo me habláis de metas ya
alcanzadas, de caminos rápidos y seguros por donde caminar sin riesgo, de
maletas grandes donde poder meter toda mi prescindible vida, de mecanismos
fáciles que aletargan mis pasiones, de instrumentos fútiles para hacer sonar
una banda sonora ya rayada e insoportable.
Me habláis de una continuidad
aburrida y obvia, de una realidad soporífera y tentadora a partes iguales.
Me
habláis de sendas pintorescas, de interminables colas para llegar a donde todo
el mundo llega.
Me habláis de la impaciencia que
todo el mundo siente por llegar a un mismo sitio, de la esperanza que el mundo
deposita en unos procesos ya carcomidos.
Me habláis con entusiasmo de vuestro viejo puente mal construido. Me decís que yo también lo use. Que
atraviese esos caminos, que alcance esas metas ya logradas, que sienta
impaciencia por llegar a vuestras tristes salas de espera.
Me pedís que me muera habiendo
hecho lo que otros muchos ya han hecho, que siga la estela de otros tantos
millones de vivos sin sentido. Me pedís que me muera con una sonrisa en los
labios, como si tuviera que sentirme orgullosa de algo.
¿De qué me sirve a mí haber hecho
lo que otros ya consiguieron? ¿De qué me sirve alcanzar extremos ya
experimentados, si nada de lo que yo diga aportará jamás nada novedoso?
¿Qué gano yo siguiendo los pasos
inconclusos de un montón de almas en pena? ¿Qué gano dejándome llevar por lo
que otros ya conocen? ¿Acaso destacaré así en algo? ¿Acaso habré conseguido
algo? No. Nada.
Solo me habláis de otros. Queréis
convertirme en otra persona que anteriormente existió (o quizás aún
perviva), me centráis en unos ideales que otros en su momento elucubraron y que
muchos siguieron por lo maravilloso de los mismos.
Pero no puedo. No quiero llegar a donde otros ya
estuvieron, donde otros ya pisaron. El tiempo pasa y borra las huellas, pero
ese terreno ya fue visto, allanado, olido y experimentado. No quiero ser recordada (u olvidada) por haber estado compuesta de retales mal cosidos.
Qué proposición tan ambiciosa.
Estoy condenada a la ruina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario