Lo siento y gracias. Más no sé decir, o no puedo, o resultaría excesivo y me iría por las ramas, como siempre. No puedo, en cambio, quedarme aquí en una frase y cuatro palabras por muy auténtico que fuera su significado (que lo es), porque aquí hablamos, precisamente, de la literatura y el valor de lo escrito y hasta cuán lejos puede llegar ese valor sin ayuda, él solo y desdeñando todo aquello que lo retiene, que lo araña y lo desgarra.
Así pues, hablemos. Expliquemos. Y vayámonos por las ramas en la explicación de lo inexplicable.
Lo siento va más allá de una simple fórmula de cortesía: yo lo siento de verdad, en el sentido exacto y conciso de la frase (con su sujeto omitido respectivo y un entrañable complemento indirecto -¿o tal vez es directo? Apostaré a que es indirecto, mas si fallo tampoco sería ninguna sorpresa-) porque más allá de una presencia puntual cuando se requiriera en el horario, era usted alguien distinto, un profesor que se salía del carril, por decirlo así, pero también deseaba salirse de ese carril. ¿Cómo explicarlo? Deseaba usted ser un recuerdo sobresaliente en nuestras mentes futuras, provocado por sus rarezas y virtudes salidas del estereotipo. Le comprendo muy bien. Había de haber, seguro, mucha soledad allá por sus pensamientos, pero una soledad resignada, como asumida por una vida elegida de palabras reivindicadas de cara a quien no entendía o simplemente no sabía.
También explicaré el gracias, ya sin verbos ni complementos, por la poesía y por los libros, y por tantas palabras con sentido, acertadas donde las haya, por tantas rimas y tantísimos versos que conmovieron mi alma con metáforas extraordinarias y frases geniales... La Sonatina de Rubén Darío (con ella aprendí a leer), podría haberla leído miles de veces, fascinada por todo aquel cúmulo de letras tan genialmente dispuestas. Siempre me supe de memoria aquel precioso poema. Desde niña.
Así que sí, profesor, recordaré aquellas clases probablemente como pocas. ¿La razón? Una mezcla de actitudes, de discursos, de poemas.
Muchas gracias (creo que usted fue el único que dijo: si te gusta, hazlo, es tu futuro. Y eso no se olvida. Aunque probablemente no lo vaya a hacer.)
2 comentarios:
Gracias, Mercedes. El cariño de los alumnos es los más grande para un profesor.
Un beso y no cambies, hija.
Pedro
Y el "lo" es Complementó Directo (lo, la,los, las).
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