lunes, 17 de diciembre de 2012

Érase un dominante deleznable

          Érase el dominio impuesto por los modales llamativos, los gritos, los ademanes violentos. Érase todo aquello carente de gracia alguna, belleza o dominio real, no más que una forma de usar el miedo ajeno para imponer la propia persona. Se usan así las palabras desdeñosas, las risas crueles, las miradas hostiles, el puño en alto, la amenaza implícita en cada paso. 

          El dominante más extendido es aquel que se rodea de cobardes allegados reunidos en torno a él para sentirse protegidos de su iniquidad y pretender llegar a ser un abyecto villano de su estatura o nivel algún día. Este dominante se aposenta frente a ti y busca tu ridículo inmediato, recurriendo a tu atuendo o aspecto físico, es decir, una forma sucia, fácil y barata de regodearse y ponerse sobre ti.

          En cuanto intentes plantarle cara o simplemente decir esta boca es mía, el dominante se echará a reír ridiculizando tus palabras, como si no fueras digno de escuchar o no merecieras ni una mínima atención (que él, por supuesto, tratará de acaparar al máximo). Pero, sobre todo, haciendo constar que lo que él ha dicho queda muy por encima de tus propias observaciones, aunque éstas nunca hayan llegado a su realización final.

         Son seres egocéntricos, simples y ridículos que se distinguen por sus risas desaforadas en alta voz (para que el mundo sepa que están rodeados de una amplia multitud y que para nada están socialmente marginados), por la exposición de sus más llamativos planes para el fin de semana de una forma harto grotesca y exagerada, enumerando el número ingente de personas que acudirán y la exuberancia de chorradas que se llevarán a cabo en ese momento. Todo esto tiene como fin, claro está, que el resto del mundo (ay, qué triste es la vida de nosotros, pobres dominados de turno) se entere de que son personas sumamente solicitadas y que tienen planes, amigos y alguna botella de vodka guardada para la ocasión (generalmente cercana) en el fondo de algún cajón poco frecuentado. 

        Érase un millar de salidas lingüísticas absolutamente fuera de contexto, léase "¿Qué miras?" o "¿Eres tonto?" o alguna broma absurda, de mal gusto y por descontado mal narrada, que no viene a cuento y que delata como nadie la idiotez máxima y expresa de quien la cuenta entre risas y rebuznos que chorrean basura disfrazada tras la ropa de moda, las observaciones maleducadas y dañinas o de la mirada que quiere decir "soy más que tú".  Rebuznos alimentados por los programas de televisión absurdos, por una publicidad de porquería que casi te obligan a metértela por los ojos, de ese estereotipado explícito que siempre llevan en el porte, en las palabras, en los modales.

       Ese orgullo sistemático y dañino que sienten tras haber herido las almas ya pisoteadas y tras saberse inútilmente dominantes...

          Como pavos reales que se hinchan y alzan las colas, y su sonido al abrir el pico resulta ridículo y penoso por pensar que en realidad es glorioso y magnífico...


          Y, finalmente, érase la muerte del alma de quien finalmente acabó creyendo, pobre víctima, que realmente era la basura que continuamente le repetían que era, a fuerza de ese incesante vaivén de insultos y risas crueles, enfermizas, que acabas degenerado por dentro, roto y quebrado...

            Descanse en paz la mente frágil que una vez murió fracturada sin cimientos que la contuvieran y que ahora yace en algún lugar de la memoria que quien no pudo aguantar lo que no era más que la cola de colores de un dominante deleznable.
           


domingo, 2 de diciembre de 2012

Feliz cumpleaños

No sé qué fijación indefectible tenemos con los cumpleaños, el celebrar haber nacido hace nosecuántos años, y rematarlo con un "y que cumplas muchos más". Y me siento igualmente presa de ese masivo jolgorio cuando alguien querido cumple años o cuando yo misma llego al día decisivo, aunque analizado fríamente sea algo improcedente (pero para qué analizar las cosas fríamente, si nuestra conciencia y nuestro corazón acaban poniendo objeciones a tal frialdad). 

No me queda otra, en fin, que felicitarte yo también.

Aunque tengas que pasar por baches inabarcables, aunque tengas que romperte los huesos sosteniendo tus ideales, aunque mueras, vivas o caigas en el barro, aunque tengas que llorar bajo los brazos acusatorios de quien no sabe nada... feliz cumpleaños.

Imagino que tendrás que librar un sinfín de batallas que ahora ni tan siquiera intuyes, el súmmum de lo inesperado, que tendrás que abandonar lo que tienes para tal vez conseguir algo mejor, que lucharás por quimeras que no sabes si llegarán, que protegerás a quién luego te traicionará... feliz cumpleaños. 

Que no todo será así, tan nefasto, puede ser lo contrario o ninguno, el punto medio por el que discurre la normalidad. Pero quién sabe en qué situaciones te encontrarás o qué vivirás, si algo te trastocacará indefinidamente, quién sabe, el polvo de camino a veces se cansa de marchar siempre por el mismo sendero. Que te encontrarás cabeza abajo donde deberías estar cabeza arriba y puede que te hundas en la agonía o puede que intentes solucionar tamaño problema, no lo sé, puede que te bloquees y puede, probablemente, que sigas adelante incluso con la cabeza donde no debería estar.

En todo caso, si alguna vez te vez en cualquier situación controvertida (qué sé yo, que un par de trolls quieran merendarte o un abigarrado vericueto judicial) recuerda siempre que alguien te dijo... feliz cumpleaños.


Imagino que también cuenta todo lo que has andado, el camino repleto de pisadas ya acabadas y remiradas por excelencia, todo lo que te sustenta el alma y el discernimiento de tu conciencia. Lo que te condujo a sendas más o menos adecuadas y te formó para bien o para mal en lo que eres, y quienes en ti influyeron y te quisieron o te despreciaron, y de una manera u otra te hicieron reaccionar y saber decidir, o te hicieron sentirte querida y reír, y por ello los amas o con los que simplemente simpatizas... en fin, por todo ello y mucho más.. feliz cumpleaños.


Y, finalmente, rindo homenaje a esa parte de ti misma que nadie atisba ni tú insinúas por ignorancia de la misma, tu alma en sus más profundas y ardientes entrañas de donde todo surge y eres tú y nadie nadie más como un único ser incomparable e irrepetible que hace años surgió del cálido limbo de los recién nacidos, ese dibujo sempiterno que surge de tus manos...


Por todo ello y por todo lo que sería utópico describir... feliz cumpleaños.